El otro día me preguntaron qué es el amor de verdad. Pude contestas muchas cosas, pero en ese momento dije algo parecido a esto: "¿El amor de verdad? ¿Acaso existe un amor de mentira, que juega con nosotros, nos hace sufrir y llorar sin poder evitar caer en sus frías manos enmascaradas con cálida piel de cordero? El amor de verdad no existe, y tampoco el de mentira o falso. Es simplemente un invento comercial, creado para enriquecer a los que se aprovechan de nuestros sentimientos e ignorancias.
El amor es pura teoría, es tan abstracto como Dios, o incluso más. Existe algo parecido, y que es real, tanto como nosotros mismo. Lo que te voy a describir no tiene nombre, forma o fecha, y te lo voy a explicar el porqué.
No tiene nombre porque no se puede nombrar algo que no existe así como así. Cada persona tiene su idea de lo que es, ninguna válida y ninguna errónea, pero todas diferentes. Aquí viene el problema: ¿Cómo atreverse a llamar a algo tan dispar y tan abstracto, que nos domina e hipnotiza a su antojo a todos por igual pero a cada uno de distinta forma con una simple palabra de 4 letras? ¡No me llaméis loco! Preguntaos quién está siendo el incoherente aquí. Y yo tengo por seguro que no soy ese.
No tiene forma porque no se puede ver, y mucho menos medir. ¿Te quiero mucho? ¿Te quiero un poco? Debo haberme perdido alguna lección de la madre naturaleza, porque no lo entiendo. Algo es pequeño o grande cuando se compara con algo; por si sólo el tamaño no existe, es un concepto dual, que depende de dos términos a su vez para poder darse. Pueden existir muchos a la vez, pero nunca uno será más que otro, porque no hay comparación posible ¿Acaso estoy rozando lo incoherente ahora? Ni mucho menos. A cada persona se le ama de una forma única e incomparable, o así debería ser (¿No os han dicho que cada uno de vosotros es único en el mundo? Qué menos que los demás os brinden un amor especial para vosotros.) Tampoco se puede comprar o traficar con él. Falso amor le llaman. A mí me hace gracia, porque ni es falso, ni es amor. No es nada. ¿Interés? ¿Placer? ¿Diversión? Puede. Quizá una mezcla de todo.
No tiene fecha porque cuando aparece se queda para siempre. Da igual que te arrepientas, que olvides o que duela. Es sedentario por naturaleza y no le gusta desaparecer de tu vista, mucho menos cuando has sido tú el que lo ha llamado. No hay que confundirlo con caprichos o gustos. Cuando llega, se hace notar y te cambia por completo, a ti, a tu vida y a los tuyos. Puedes volver a intentar recoger aquello a lo que llamabas vida tranquila, pero nunca volverá a ser lo de antes. Una vez me dijeron que era como un huracán que arrasa todo a su paso. Puedes intentar reconstruir todo, pero el terreno, la sociedad y las personas cambian para siempre, por mucho que se intente recuperar la situación. Me gustó esa alegoría.
Bien, ¿y qué es realmente? Es una sensación que se equipara a una montaña rusa. Tiene partes tranquilas; en las que necesitas gritar; que posan un nido de mariposas en tu estómago; que te ponen nervioso, hasta el punto de poder soltar ni una palabra; que te secan los labios sin que toda la saliva de tu boca puedan saciarlos; en las que lo pasas mal y en las que lo pasas de escándalo y que cuando te bajas, al final de tu vida, no tienes palabras para describirlo a pesar de estar años en la 'atracción'. Sólo hay una forma de entenderlo: Subirse a ella. Y estoy seguro de que nadie se arrepiente de pagar entrada, por muy cara que sea.
También es esa energía que te impulsa de la cama cada mañana; la fuerza que te hace sonreír cuando ves su cara entre tantas otras o admiras su foto en cualquier red social; lo que te obligar a cerrar tus brazos, acurrucarte en cualquier rincón y desear a cualquier estrella fugaz que eso no acabe nunca. Es lo que te inspira para evolucionar, para querer ser mejor persona o para vivir por una causa, y no por una excusa.
Es un aura que te rodea y que todo el mundo nota. Lo que hace que te preocupes por ti y mucho más por la otra persona. Y así podría seguir hasta un sin fin de situaciones.
¿Cómo diferenciarlo de todo lo demás? Muy fácil. Cuando todo sea adverso, vaya mal u odies la situación, siempre intentarás que sonría, que sea feliz, por encima de ti y de tus posibilidades, sin importar tus ganas, ánimo o deseos. La otra persona siempre está por encima de todo, hasta de la realidad."
Dicho esto, callé. Reinó el silencio por unos segundos y entonces de mi boca salió esta frase: "Eso es lo que te puedo decir y que quizás te digan otros, aunque también te pueden alegar lo contrario, pero ya sabes que yo siempre fui un soñador que nunca consiguió despertarse."
No hay comentarios:
Publicar un comentario