lunes, 28 de mayo de 2012

Primero lo malo

Pasó la media noche y todo se volvió oscuro y silencioso.
Se abrió la puerta lentamente y entró con aires de grandeza, cómo si mereciera ser alabado. Venía cantando y riendo. Parece que fue una gran noche.
Se asomó al cuarto de las niñas y sonrío al verlas dormir como dos pequeños ángeles. Acto seguido, abrió la puerta de su dormitorio y su esposa ya estaba acostada, así que le dio un beso en la frente y la observó durante unos minutos con una sonrisa de oreja a oreja. Bajó a la cocina y se sentó en la mesa con una cerveza bien fría, como a él le gustaba. Hacía calor, así que se desabrochó la corbata de su traje y se abrió un poco el cuello. Su mirada traspasaba la ventana a la que miraba de forma obsesiva; estaba demasiado pensativo para estar tan contento. Estaba feliz de estar allí, sentado, relajado y con un futuro próspero.
No sé qué se le pasó por la cabeza, pero puedo intuirlo. La vida le iba bien, demasiado bien.

Con apenas 13 años se encontraba perdido, desorientado y sin apoyos. No quería ni sabía vivir como los demás lo hacían. Iba al instituto sin esperanzas de ser alguien en la vida, sin ganas de vivir hasta la vejez en aquel antro de ciudad. Lloraba muy a menudo, y no porque no quisiera vivir, sino porque todo le parecía malo.
No vale la pena mencionar la autoestima y el prestigio; son palabras que no aparecían en su diccionario.
Pasaba las noches esperando a que su superhéroe favorito entrara a través de las rejas de su cuarto y se lo llevara volando a otra ciudad, a otro país... incluso a otro planeta.
Siempre fue un chico raro, y no porque lo diga yo, se veía a simple vista. No tenía apenas amigos y los pocos que tenían más que amigos eran enemigos, sólo fastidiaban e incordiaban. Lo cierto es que fue un niño ejemplar, extraordinario y risueño... hasta que pasó "eso".
No sé si fue tan grave como él cree o que era demasiado vulnerable al dolor y la crueldad, pero no salió bien parado de "eso".
No me voy a parar en detalles, sólo necesitáis saber que "eso" le marcaría durante una larga temporada de la forma que sigue: Se atrincheró en su casa durante un año entero, no quería ver a nadie, ni salir a la calle; tampoco quería hablar o mostrar su debilidad. Simplemente quería estar solo, y eso hizo, acompañarse de la soledad durante mucho tiempo. Le temía a todo lo que le rodeaba y más al futuro que se le echaba encima. Empezó a tartamudear y a evitar hablar incluso son su familia. Por supuesto, su mente siempre le propuso como alternativa factible el suicidio, y no creáis que no pensó mas de una vez en llevarlo a cabo. Empezó a rendir mal en el instituto, suspendía y más de una vez tuvieron que llamar a sus padres para tener una charla orientadora. No sabían lo que realmente pasaba. Si fueran conscientes de ello, quizás lo habrían llevado a un especialista o un psicólogo.
Pero ¡joder! Salió adelante con ayuda del tiempo y sus distracciones.
A la vista de todos puede parecer una persona normal, pero creedme que es el resultado de una cadena de infortunios lo que las personas de su entorno ven.
Hoy en día sigue creyendo que podría haber sido mucho mejor de lo que es ahora, si no hubiera pasado "eso". Se podría desenvolver mejor, interactuar con los demás sin sentirse mal, nervioso o culpable; que sus calificaciones no habrían bajado del 10; habría triunfado en la vida siendo un prestigioso investigador o profesional en si área de conocimiento. Está y estoy seguro de que habría sido así. A veces tiene manías y miedos desenfundados, pero creo que es lógico después de haber pasado por "eso" él solo.

Hoy, con 38 años ya, recuerda todo eso como una anécdota de su vida, que la hace especial y distinta a las demás. No odia, no sufre y no derrama una lágrima más desde que acabó la carrera y se graduó, aunque asume que le costó mucho superarlo sin que haya huella aparente. Ya todo eso pasó y ahora es feliz, como nunca habría imaginado y yo me alegro mucho por él. Tiene un empleo ayudando a gente con problemas parecidos al suyo ¡y vaya que si los entiende! así que es el mejor en su trabajo. Es reconocido por todos los profesionales como uno de los mejores en el tema de trastornos de ansiedad y estado de ánimo. Tiene dos niñas preciosas engendradas en un feliz matrimonio con una de las mujeres más bellas que he podido ver con mis ojos. Ha superado todos los problemas infranqueables de una manera esplendida: le gusta hablar con la gente, informarse de los acontecimientos mundiales, dar charlas y conferencias (cosa que antes le aterraba) a jóvenes y profesionales en el área especializada.

Siempre que lo veo me confirma que vive con la idea de que si no hubiera pasado por esa horrible temporada, ahora no sería tan feliz y no estaría tan orgulloso de sí mismo. Así que constantemente da las gracias a aquellos que le hicieron vivir un infierno que conducía al paraíso.

Sfg: El pasado no influye en el futuro, sólo debes centrarte en vivir el presente. Tú decides lo que eres cada día de tu vida. En tu mano está aceptar el pasado y ser el dueño de tu felicidad, o dejarte llevar por la angustia y el dolor.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Una Guerra De Dos

Hace mucho que no sé que es eso de la felicidad; quizás nunca la experimenté, pero ya ni si quiera se oye hablar de ella. Es como si hubiera muerto por un desafortunado disparo, como si hubiera escapado del planeta en una de sus naves espaciales.
Las cosas han cambiado desde que desperté. El sol no se atreve a asomarse a su balcón nuboso para ver lo que hace su gran creación, parece que tiene miedo, miedo de nosotros, sus hijos.
No hay colores, todo es un gris tenue y tremendamente triste. Nos queda humo y ceniza de lo que fue nuestro hogar y la culpa de esta transformación devastadora es única y totalmente nuestra.
Hace calor y apenas puedo mantener saliva en mi boca. No tengo fuerzas para pensar, para averiguar cómo diablos hemos llegado a este trágico punto. Me duele todo el cuerpo y tengo mucha fiebre, pero ni si quiera lo noto porque ya no sé cuál es la diferencia entre estar sano y enfermo.
Se oye gente llorando y gritando con un desconsuelo y desgarro inhumano, pero ni si quiera tengo valor ni fuerzas para volver mi vista hacia ellos. Voy buscando algo que ni si quiera sé lo que es.
Entre tanto, no recuerdo cómo me llamo, ni dónde estoy. Mis defectos y virtudes se borraron de un plumazo. ¿Cuál es mi camino ahora? - resonaba constantemente en mi cabeza.

Fue entonces cuando escuche disparos y pude mirar hacia delante con algo más de claridad.
No recordaba nada, ni siquiera si era humano o bestia, pero me vino todo a mi memoria cuando te vi frente a mi, delante de un montón de fuego y gas negro, como si fuera la figura de mi salvadora que viene a rescatarme de este infierno viviente donde nos hallamos indistintamente todos. Te recordaba más que a ninguna otra cosa en este mundo, si es que me quedaba algo más por lo que pensar.

Mírame cuando te hable, mírame para que pueda ver la sangre en tus ojos, el desprecio en tu rostro... Mírame para comprobar que no eres tú. No veía la luz de tu sonrisas, ni la verdad en tus labios; sólo había cabida para el dolor y la muerte. Y ahora estábamos el uno delante del otro de nuevo, como siempre había sido pero como nunca me lo hubiera imaginado.
Intentaba hablarte pero tú parecías una estatua; un maniquí con cara de rabia y sufrimiento. Trataba de entender quién o qué te cambio la rosa que te regalé por un arma de fuego, quién te quitó tu bonita celpa roja y te encajó ese casco verde. Tenía que averiguarlo pero no quería descubrirlo.
Al final fue todo una mentira; una broma de la que no había ni causa ni consecuencias. Supongo que hemos cambiado, y eso no me gusta.
La idea de que no entender porqué te fuiste, porqué no existes en realidad... es algo que me aterra.