Volvió la impotencia, la inseguridad y la tristeza.
En cierto modo es como volver al pasado en una máquina del tiempo desgastada y astillada.
¿Dónde quedaron esas ganas? No lo sé, pero estoy harto.
Prometo cambiar, mejorar, subir puestos y avanzar pero solamente cuando me duermo o cuando sueño, en la vida real es todo lo contrario.
Los cangrejos andan de lado, los humanos hacia delante... Yo, para no variar, camino hacia atrás.
¿De verdad no se puede empezar de nuevo? Bueno... pensándolo mejor no quiero desperdiciar otra vida, así que gastaré lo que me queda y que el de arriba decida que hacer conmigo.
El suelo se ha convertido en mi paisaje diario y, lo que es más probable, en mi mejor amigo.
Y es que quiero ser mi propio protagonista de mi historia feliz, el superhéroe que me salva en momentos difíciles, mi mejor amigo y, sobre todo, mi ídolo. Pero esos momentos no llegan, al contrario, se van ahogando en mis propias ganas y me van comiendo como termitas a la madera. Y es que no sé que hacer para sentirme mejor o útil.
Quiero ayudar a todo el que lo necesite, quiero plantar sonrisas por doquier, que se me conozca por algo bueno, por mi trabajo y esfuerzo... Quiero comerme el mundo, pero no tengo una boca tan grande.
¿El problema? Mi falta de constancia y mis pensamientos vacíos que matan mi tiempo y mis ganas.
Te enseño lo que tengo y verás mis defectos. Quizás mi falta de empatía, mis miedos estúpidos o mi fracasado pasado, pero no puedo, y no encuentro mi sitio ni esa sensación de plenitud.
Y la verdad es que no me muevo, quiero pero no puedo. Es impotencia, o falta de tiempo y de ganas, pero cada vez me siento peor. Quizás no sirvo para estar aquí o puede que no este preparado aún.
Hacer en lugar de pensar. Pero no sé la solución correcta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario