Cada mañana, cada
tarde, cada noche, en cada salida y puesta de sol.
Es una magia que no
tiene explicación, pero tampoco hay que buscársela.
Deja que te traspase,
que fluya por tu cara, por tus extremidades.
Siéntela, siéntete
bien.
Deja que sea el motor
de tus lágrimas y las puertas de tus sonrisas, que todas las
emociones salten como trampas; que te transporte a lugares
inolvidables en donde eres el protagonista, donde salvas vidas, o
incluso donde vuelas. Flota con cada nota, canta con cada voz, ama
con cada instrumento
Permite que te guíe en
el amor y en la amistad, que te muestre el camino hacia la alegría;
que entre en tu vida sin llamar, que te de todo pidiendo nada a
cambio; deja que tu alma salga de tu cuerpo y que se introduzca en
otros, que trote, que salte, que pierda los papeles.
Piérdete en su armonía
como si de un frondoso bosque se tratara, pero encuentra siempre el
camino con su ritmo.
Que te duela tanto como
una herida o una muerte y que te produzca tanto placer como hacer el
amor. Que te sirva de inspiración para tus acciones, como lo hago yo
al escribir esto. Utilizala como una fuerza de voluntad, un impulso,
un punto de apoyo. Consuélate en sus melodías, abrazarla como a
cualquier otra persona, con virtudes y defectos. Arrepiente y pide
perdón con ella.
Llévala siempre
contigo de cualquier forma posible, no te sentirás solo.
Llega donde quieras,
siempre gracias a ella, siempre con ella. Utilízala para apologías
y también para críticas, pero nunca uses esto último con ella.
Ámala como se merece, pues no se debe odiar a la música ni a los
que la oyen.
Siempre ha estado ahí,
desde el principio, y lo sabes pero no te has dado cuenta. Desde
pequeño, cuando empezaron los cambios y sobre todo ahora que eres
una persona completa. Deja que te acompañe, tan lejos como quieras o
puedas llegar, nunca te defraudará, te lo aseguro.
No escuches a nadie, ni
si quiera a mi, ni siquiera a ti mismo. Pon un CD, la radio o
Youtube, coge una guitarra, un piano o incluso unos palos de madera,
ya que ahí están tus días buenos y tus días malos, tu felicidad y
tu tristeza, tu locura y tu cordura, tus seres queridos y tu
personalidad.
Así es, ahí es
donde estas tú.
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