Pasó la media noche y todo se volvió oscuro y silencioso.
Se abrió la puerta lentamente y entró con aires de grandeza, cómo si mereciera ser alabado. Venía cantando y riendo. Parece que fue una gran noche.
Se asomó al cuarto de las niñas y sonrío al verlas dormir como dos pequeños ángeles. Acto seguido, abrió la puerta de su dormitorio y su esposa ya estaba acostada, así que le dio un beso en la frente y la observó durante unos minutos con una sonrisa de oreja a oreja. Bajó a la cocina y se sentó en la mesa con una cerveza bien fría, como a él le gustaba. Hacía calor, así que se desabrochó la corbata de su traje y se abrió un poco el cuello. Su mirada traspasaba la ventana a la que miraba de forma obsesiva; estaba demasiado pensativo para estar tan contento. Estaba feliz de estar allí, sentado, relajado y con un futuro próspero.
No sé qué se le pasó por la cabeza, pero puedo intuirlo. La vida le iba bien, demasiado bien.
Con apenas 13 años se encontraba perdido, desorientado y sin apoyos. No quería ni sabía vivir como los demás lo hacían. Iba al instituto sin esperanzas de ser alguien en la vida, sin ganas de vivir hasta la vejez en aquel antro de ciudad. Lloraba muy a menudo, y no porque no quisiera vivir, sino porque todo le parecía malo.
No vale la pena mencionar la autoestima y el prestigio; son palabras que no aparecían en su diccionario.
Pasaba las noches esperando a que su superhéroe favorito entrara a través de las rejas de su cuarto y se lo llevara volando a otra ciudad, a otro país... incluso a otro planeta.
Siempre fue un chico raro, y no porque lo diga yo, se veía a simple vista. No tenía apenas amigos y los pocos que tenían más que amigos eran enemigos, sólo fastidiaban e incordiaban. Lo cierto es que fue un niño ejemplar, extraordinario y risueño... hasta que pasó "eso".
No sé si fue tan grave como él cree o que era demasiado vulnerable al dolor y la crueldad, pero no salió bien parado de "eso".
No me voy a parar en detalles, sólo necesitáis saber que "eso" le marcaría durante una larga temporada de la forma que sigue: Se atrincheró en su casa durante un año entero, no quería ver a nadie, ni salir a la calle; tampoco quería hablar o mostrar su debilidad. Simplemente quería estar solo, y eso hizo, acompañarse de la soledad durante mucho tiempo. Le temía a todo lo que le rodeaba y más al futuro que se le echaba encima. Empezó a tartamudear y a evitar hablar incluso son su familia. Por supuesto, su mente siempre le propuso como alternativa factible el suicidio, y no creáis que no pensó mas de una vez en llevarlo a cabo. Empezó a rendir mal en el instituto, suspendía y más de una vez tuvieron que llamar a sus padres para tener una charla orientadora. No sabían lo que realmente pasaba. Si fueran conscientes de ello, quizás lo habrían llevado a un especialista o un psicólogo.
Pero ¡joder! Salió adelante con ayuda del tiempo y sus distracciones.
A la vista de todos puede parecer una persona normal, pero creedme que es el resultado de una cadena de infortunios lo que las personas de su entorno ven.
Hoy en día sigue creyendo que podría haber sido mucho mejor de lo que es ahora, si no hubiera pasado "eso". Se podría desenvolver mejor, interactuar con los demás sin sentirse mal, nervioso o culpable; que sus calificaciones no habrían bajado del 10; habría triunfado en la vida siendo un prestigioso investigador o profesional en si área de conocimiento. Está y estoy seguro de que habría sido así. A veces tiene manías y miedos desenfundados, pero creo que es lógico después de haber pasado por "eso" él solo.
Hoy, con 38 años ya, recuerda todo eso como una anécdota de su vida, que la hace especial y distinta a las demás. No odia, no sufre y no derrama una lágrima más desde que acabó la carrera y se graduó, aunque asume que le costó mucho superarlo sin que haya huella aparente. Ya todo eso pasó y ahora es feliz, como nunca habría imaginado y yo me alegro mucho por él. Tiene un empleo ayudando a gente con problemas parecidos al suyo ¡y vaya que si los entiende! así que es el mejor en su trabajo. Es reconocido por todos los profesionales como uno de los mejores en el tema de trastornos de ansiedad y estado de ánimo. Tiene dos niñas preciosas engendradas en un feliz matrimonio con una de las mujeres más bellas que he podido ver con mis ojos. Ha superado todos los problemas infranqueables de una manera esplendida: le gusta hablar con la gente, informarse de los acontecimientos mundiales, dar charlas y conferencias (cosa que antes le aterraba) a jóvenes y profesionales en el área especializada.
Siempre que lo veo me confirma que vive con la idea de que si no hubiera pasado por esa horrible temporada, ahora no sería tan feliz y no estaría tan orgulloso de sí mismo. Así que constantemente da las gracias a aquellos que le hicieron vivir un infierno que conducía al paraíso.
Sfg: El pasado no influye en el futuro, sólo debes centrarte en vivir el presente. Tú decides lo que eres cada día de tu vida. En tu mano está aceptar el pasado y ser el dueño de tu felicidad, o dejarte llevar por la angustia y el dolor.
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