Quizás tengan razón. Quizás exagero demasiado o perdí la cabeza allá por mi adolescencia... o a lo mejor es que no sé hacia donde dirigir mis ganas de tener a alguien a mi lado.
No hay un porqué para esto que pasa por mi cabeza durante tanto tiempo, simplemente está ahí, sentado y mirándome, sin ganas de marcharse e intentando convivir conmigo día a día.
No sabría decir cuando empezó, creo que cuando te vi por primera vez, porque eras y eres guapa sin intentar serlo, porque no me parecías y no me pareces lo que ahora se encuentra por todos lados o porque sonreías y seguro que sonríes por cualquier cosa, por muy poco graciosa que suene.
Me culpo siempre que puedo por no haber aprovechado ese año como debería haberlo hecho; por no cruzar más palabras contigo que un leve saludo por las mañana; por no mirarte durante todo el tiempo que me fuera posible y por creer que esto sería "pan comido".
También me siento mal, muy mal, por no ser lo que estás buscando. Sé que aunque diera el 110% de mí te seguiría pareciendo poca cosa; algo o alguien que no se debe tener en cuenta. Porque nunca sabrás que todo lo que pienso y siento va dedicado hacia a ti, y lo entiendo. Lo cierto es que no hay motivo para que tú me hayas encandilado más que otras, ni si quiera que me siga acordando de ti, pero no sé... Lo que sé es que vi algo en ti que hizo un corte entre el antes y el ahora en lo que a necesitar se refiere.
No solo tu forma de verte me embaucó: Tus ojos me hipnotizaron, tu boca me obsesionó y tu pelo me perdió... tú me enamoraste. ¿Lo peor? Que pasó sin que tú hicieras nada, sin querer y sin ningún esfuerzo. Por eso no creerás lo que pudiste llegar a cambiar en mí; por eso siempre creerás que lo que escribo lo hago pensando en cualquier otra antes que en ti.
Después de tanto tiempo sin verte, tanto tiempo sin hablarte, no ha cambiado ni el más mínimo detalle hacia ti. Es raro, pero sin conocerte ya te echo de menos, y no creo que eso cambie si llegara el momento de la verdad...¿o quizás sí?
Yo no sé si se puede amar lo desconocido, pero a mí me pasa contigo. Es así. La cosa surgió así, yo no busqué nada, sencillamente me conquistaste con tus miradas perdidas y tu 'no se qué' que tienes y que hace que yo te vea especial.
Ya no me da miedo pronunciar la palabra 'Amor'. ¿Por qué no iba a hacerlo después de tantos años siendo fiel a querer conocer a una sola persona y desechando a todas las demás? Ya no me importa, ni eso ni nada. Ésto sólo puede ser amor o locura, y me considero la personas más cuerda que he conocido, con mis más y mis menos.
Hablo de amor, sí, pero no es un amor cualquiera. No me pongo metas, ni compromisos, ni mucho menos exigencias. Simplemente está ahí, apuntando hacia una persona constantemente, mi musa o mi amor platónico. Eso sí, me obliga a actuar, a hablarle aunque sea difícil y ella no ponga de su parte; a que tire la toalla una y otra vez para que más tarde vuelva siempre a recogerla del suelo; a que espere como un tonto que sea ella la que salude primero o a que me imagine constantemente estando los dos juntos, en cualquier lugar y en cualquier momento.
Con el paso del tiempo y con la madurez aprendí que cuando se ama de verdad, no importa si esa persona está contigo, si te conoce o te ignora. Lo que de verdad importa en el amor es que te sientas feliz cuando ella sea feliz, aunque sea con otra persona o en la otra punta del planeta.
Sinceramente, aunque sea tarde, muy tarde, voy a intentar dar lo que pueda, no me gustaría quedarme con esa espina, pero aceptaría y me alegraría ver su sonrisa y la felicidad en sus ojos siempre, sea como sea y con quien sea.
Mi batalla no está acabada, pero sí está ganada.
Eso es el amor. Ese es mi amor... y es todo para ti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario