sábado, 18 de febrero de 2012

Hoy tengo ganas...

Hoy tengo ganas de huir, de escapar de mi pasado, del odio que me pudre por dentro, de la melancolía que siento cuando estoy solo. Quiero alejarme de la debilidad, de mi poca suerte y de mi silencio. Deseo echar a correr y no parar, hasta que mis pies sean puras ampollas, hasta que mis rodillas se doblen ante el calor, hasta que mis músculos se sequen del sudor... hasta que mi corazón diga: hasta aquí puedes llegar.

Hoy tengo ganas de llorar, de empedrar mi corazón en vacío, oscuridad y olvido. Quiero que mis uñas desgarren, que mis ojos se enrojezcan, que mis labios muerdan y que a mi cabeza no le queden ganas de nada. Quiero sufrir, para recordar, o quizás para olvidar. Quiero que sea mi propia voluntad la que apriete el gatillo y que mi cerebro sea el que impregne toda esta maldita habitación de rojo y gris.

Hoy tengo ganas dormir, de dormir eternamente. No debo nada y no tengo nada que agradecer. Todo estorba y todo me odia. Corazón por libertar, ojos por sinceridad. Que no me despierten para avisarme de que ya se acabó la pesadilla, que quiero vivir en ella. Sin pesadilla no hay final, y sin final no hay despertar. Que el suelo y yo seamos uno, que nos pisen y nos escupan por igual. Todo está preparado ya para el Juicio Final.

Hoy tengo ganas de despedidas que no tienen reencuentros. Que los que se olvidan siempre mueren y que los que mueren nunca vuelven. No me convenzan con cuentos y juglares, que la verdad bien escrita está. Vi mi destino y crees que me gusta, pero en realidad no es cuestión de gustos si no de asumir lo que toca. No soy nadie importante para mí, ¿cómo lo voy a ser para ti? De entre esta helada tierra sale mi adiós, de estos altos árboles mis condolencias, pero nunca de este inmenso bosque saldrá mi perdón.

Hoy no quiero formar parte de tu historia.
Hoy tengo ganas de morir.

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