Yo ni siquiera sabía
quien eras y puede que aún no lo sepa.
Todos me cuentan cosas
sueltas de ti. Una pizca de aquí, otro cachito de allá, otro poco
de más al fondo...
Solo era una niña
cuando te fuiste sin despedirte, sin decir adiós o sin darme un beso
en la mejilla.
No me importa lo que
pasó, ni si quiera si no estás aquí. Sé que me ayudas en todo lo
que hago, que eres parte de mis decisiones y que me despejas de
piedrecitas el camino de mi vida, esas piedrecitas que hacen que te
caigas y que tengas que volver a levantarte.
Estás siempre al lado
de mi cama cuando me voy a dormir y sigues ahí, mirándome, cuando
me levanto a la mañana siguiente.
No sé nada de ti, pero
tu lo sabes todo de mí. Te veo en fotos riendo, feliz, sin nada de
que preocuparte.. y me gusta lo que veo. ¿Sabes esa mirada perdida
que pones cuando no sabes donde ir? Sí, también me he fijado,
aunque en realidad me fijo y presto atención en todo lo que tiene
que ver contigo.
Me gustaría volver a
ser una niña, una niña inocente que no se daba cuenta de las cosas,
a la que cogías en brazos como aliento de vida. A veces me
arrepiento de no recordar prácticamente nada, de no haber
aprovechado más el tiempo contigo. Si volvieras todo sería
diferente, estoy segura.
No lo sabía... no
conocía la mano del futuro. Realmente eran cartas malas.
No sé nada de ti, pero
estoy segura de que te tienes alas, alas de ángel, y que en lugar de
subir al paraíso, te quedaste al lado de mi cama.
Yo no sé si llegarás a publicar un libro o algo por el estilo, pero lo que si que sé es que eres el mejor y no solo escribiendo, sino como amigo y escuchando a los demás. Esta entrada es preciosa, maravillosa y perfecta. Gracias :)
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