domingo, 26 de febrero de 2012

Volaste sin despegar

Volaste... volaste para no aterrizar nunca más.
Yo ni siquiera sabía quien eras y puede que aún no lo sepa.
Todos me cuentan cosas sueltas de ti. Una pizca de aquí, otro cachito de allá, otro poco de más al fondo...
Solo era una niña cuando te fuiste sin despedirte, sin decir adiós o sin darme un beso en la mejilla.

No me importa lo que pasó, ni si quiera si no estás aquí. Sé que me ayudas en todo lo que hago, que eres parte de mis decisiones y que me despejas de piedrecitas el camino de mi vida, esas piedrecitas que hacen que te caigas y que tengas que volver a levantarte.

Estás siempre al lado de mi cama cuando me voy a dormir y sigues ahí, mirándome, cuando me levanto a la mañana siguiente.

No sé nada de ti, pero tu lo sabes todo de mí. Te veo en fotos riendo, feliz, sin nada de que preocuparte.. y me gusta lo que veo. ¿Sabes esa mirada perdida que pones cuando no sabes donde ir? Sí, también me he fijado, aunque en realidad me fijo y presto atención en todo lo que tiene que ver contigo.

Me gustaría volver a ser una niña, una niña inocente que no se daba cuenta de las cosas, a la que cogías en brazos como aliento de vida. A veces me arrepiento de no recordar prácticamente nada, de no haber aprovechado más el tiempo contigo. Si volvieras todo sería diferente, estoy segura.

No lo sabía... no conocía la mano del futuro. Realmente eran cartas malas.

No sé nada de ti, pero estoy segura de que te tienes alas, alas de ángel, y que en lugar de subir al paraíso, te quedaste al lado de mi cama.

1 comentario:

  1. Yo no sé si llegarás a publicar un libro o algo por el estilo, pero lo que si que sé es que eres el mejor y no solo escribiendo, sino como amigo y escuchando a los demás. Esta entrada es preciosa, maravillosa y perfecta. Gracias :)

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