Levanto la mano, habló
y se calló, pero tú sólo la miraste.
Conversaba, reía,
cantaba y bailaba, y tú solo te embobaste.
Se tocó el pelo, te
miró y sonrió, pero tú no contestaste.
Vivió, peleó, se
alegró y lloró, y tú te enamoraste.
La oíste, la miraste,
la recordaste y te enamoraste, pero ella no tardó en olvidarte.
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