domingo, 19 de febrero de 2012

Vas a tener que darme la razón

Los labios te dicen que te quieren y que te besan con una fuerza y ternura típicas de alguien que te aprecia. Las manos te tocan con calor, dulzor y suavidad, esa que tanto necesitas en tus días monótonos. Sus ojos te miran, te atraviesan y te desnudan con una profundidad y trascendencia que te hacen sentir débil, pero totalmente seguro. Su cuerpo te acompaña, baila a tu son y te abraza, haciéndote más grande, más sabio y más persona de lo que nunca llegarás a ser. Sus pies juguetean, te persiguen y se encojen al notar tu presencia para demostrarte que no quieren dejarte ir.
Dime la verdad, dime lo que te dice: que te ama, que te quiere, que te desea... Cuéntame el por qué de tu sonrisa, de tu buen humor y de tu ironía. Háblame de futuro, de buenas acciones y de esperanza. Muéstrame sus marcas en tu cuerpo, las marcas de amor que te caracterizan y tus labios desgastados pero húmedos todo el tiempo. Declara que te sientes especial, que eres único y que tienes suerte. Que tienes todo lo que te hace falta y pozos sin fondo de pasión y alegría. Que te envidian, te desean y te joden, pero tú sabes cual es el buen camino, tu camino.

Vas a tener que darme la razón: hay un punto luminoso en toda esta inmensa oscuridad que te hacen agarrarte con todas tus fuerzas a esta miserable vida, y ese punto siempre ha sido ella.

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