Hoy no me quiero ser yo para reconocerme.
Necesito un aliento, un empujón, una ayuda, o un buen consejo.
Deseo un buen amigo, no que me comprenda, sino que me oiga.
Quiero ver de lo que soy capaz, quiero ver si soy más fuerte que mis sentimientos.
Me gustaría llorar, llorar sin pausa ni consuelo, pero a la vez quiero reír, reír fuerte y a carcajadas y que entre en mis labios todas las lágrimas que caigan, pero que sea un circulo sin fin.
Ansío volar, pero no por mí mismo. Quiero hacerlo con las alas que tú me des, me da igual como sean y cuando me las otorgues. Hago lo que sea para no dejar de mirar al cielo, pero mi cigarrillo se apaga, y prometí que te dedicaría 5 minutos al día.
Necesito un reloj para saber que mi tiempo pasa, que es como el de los demás, que al menos tenemos algo en común. Mis sueños me hacen especial, pero a la vez me convierten en algo que no quiero ser, en algo que no soy. Ella lo vio, vio el frío, la soledad y la oscuridad, pero ¿Qué esperaba que hiciera? Nada.
Ahora sólo me queda esperar, algo que he hecho toda mi vida y a la que aún no me he acostumbrado.
Necesito otra tierra, necesito otro cielo y otra esperanza, que me arrebató este último ajuste de vicio.
Esto que hay aquí dentro se va ahogando, pero no de agua ni de humo, sino de melancolía. Sólo quiero irme, salir, abandonar, desertar... Mi propio ángel me cerró el camino al paraíso, ¿Crees que tengo ya algo que perder? Empieza a preocuparte, no por mí, sino por mis actos.
Hoy quiero sentarme sólo, que nadie sepa que estoy allí, que me observen pero que no me miren, que no sientan ni pena ni alegría, que no me miren ni como un héroe ni como un villano.
Hoy soy otra persona, pero no para verme morir, sino para verme vivir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario